Aprender y enseñar, todos lo podemos hacer

Todos tenemos la grandiosa oportunidad de aprender y enseñar, es cuestión de aprovecharla.

Utilizamos dos referentes como base para este post, Descartes y Stephen Covey.

Descartes dijo: “Daría todo lo sé por la mitad de lo que ignoro”.

Además, el autor del libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, Stephen Covey, nos explica que la mejor manera de aprender es enseñar.

En muchas ocasiones cunado se hablar de aprender y enseñar se piensa en un orden secuencial, primero aprendo y luego enseño.

A mi caso también me gusta analizarlo como un ciclo virtuoso, una complementariedad. Entremos en detalle.

Ciclo virtuoso de aprender y enseñar

Cuando comparto ideas con estudiantes, amigos, profesores y profesionales, es porque anteriormente he llegado a comprender -total o parcialmente- un tópico.

También abro la puerta a la retroalimentación, preguntas, crítica (constructiva o destructiva, de todas de aprende) y por lo tanto tengo la oportunidad de mejorar mis conocimientos previos, de hacerlos más sólidos.

Recientemente en uno de los cursos que imparto me realizaron una consulta muy específica de una necesidad empresarial que me provocó quemar neuronas.

Me abrió la oportunidad de llegar a conclusiones y aportar valor. Crecí como profesional.

“Todos tenemos algo que aprender, todos tenemos algo que enseñar.”

Este es el mantra del sitio www.mentecomoesponja.com y es lo que motiva todas las capacitaciones que imparto.

No imparto ciencias exactas, por lo que tengo la posibilidad de que mis oyentes comportan sus puntos de vistas, para crear conceptos más completos y complejos.

Me gusta construir, no dictar información.

Una de las razones por las que seleccionamos el slogan, es porque lo relacionamos con valores.

 

Valores asociados al aprendizaje y enseñanza

Cuando indicamos “todos tenemos algo que aprender”, se evoca el valor de la humildad.

El reconocer de lo que carecemos, para que este sea el combustible que dé ignición a la chispa de buscar nuevos conocimientos.

Ya sea que aprendamos  sobre temas laborales o personales.

Lo más importante es no quedarnos en nuestro metro cuadrado de conocimiento.

Tenemos que salirnos de nuestra zona de confort.

“Todos tenemos algo que enseñar”. Pensemos en dos valores, el servicio y la empatía.

Servicio, porque es reconocer que los demás tienen necesidades, en este caso de conocimiento, que podemos atender y que pueden significar el crecimiento de una persona y una familia.

Empatía porque nos probamos los zapatos del otro y recordamos lo difícil que era llevar puesto ese calzado, carente de algún conocimiento.

Las comunicaciones modernas nos facilitan adquirir nuevos conocimientos.

Pero tenemos que discernir lo bueno de lo malo, lo confiable de lo no lo es.

El conocimiento es vivo

Además, nos lazan otro reto, el conocimiento es el algo vivo, por lo tanto, debemos estar en constante actualización para no caducar.

Siempre me gusta compartir este concepto con mis estudiantes.

La información está por todos lados. El internet nos lo facilita.

La información se vuelve en conocimiento cuando:

  • La contextualizamos,
  • Analizamos sus variables,
  • Su interrelación,
  • Tomamos criterio y finalmente la compartimos con alguien más.  Es un ciclo que no acaba.

En Mentecomoesponja.com estamos aplicando constantemente nuestro slogan

Aprendemos todos los días cosas nuevas y tratamos de enseñar todos los días.

Te invitamos a ser parte de esta comunidad para absorber conocimiento como esponja.

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